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Jacques Maritain: sus principales lecciones Relación entre religión, estado y sociedad. Párrafos tomados del libro |
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En su conocido libro Humanismo Integral, escrito muchos años antes que los textos que ahora citamos, había desarrollado "la noción de una civilización temporal, no de naturaleza "sacra" sino secular, en la que hombres que pertenecen a linajes espirituales diversos trabajan juntos en busca del bien común terreno, pero que, con todo y eso, en su concreta conducta y moralidad como cuerpo social, es una civilización de inspiración religiosa y de vitalidad cristiana". "Con relación a esto se pregunta él mismo ¿cuál es la situación en los Estados Unidos?" Para responder, cita al conocido pensador Peter Drucker:
"La muy peculiar relación entre religión, estado y sociedad, tal vez sea el rasgo más fundamental el más distintivo ciertamente lo es tanto de la vida religiosa de los Estados Unidos como de la vida política de los Estados Unidos. No es sólo central para cualquier comprensión de las instituciones de este país, sino que constituye la diferencia más nítida entre las instituciones, los conceptos y las tradiciones de los Estados Unidos y de Europa. Este país ha desarrollado el más completo estado secular, si es que no el único verdadero... Sin embargo, los Estados Unidos son el único país de Occidente en el que la sociedad es concebida como una sociedad religiosa."
"La esfera del estado, por su naturaleza misma, debe ser una esfera autónoma, una esfera enteramente de la razón natural. Pero, también por definición, una sociedad libre es posible sólo si está basada sólidamente en el individuo religioso... Lo que lleva al concepto básico americano: ninguna religión debe ser sostenida o favorecida por el estado... (pues) está estrictamente prohibido por la Primera Enmienda a la Constitución. Pero al mismo tiempo el estado debe promover, proteger y favorecer la vida religiosa en general. Los Estados Unidos son ciertamente un estado secular en lo concerniente a cualquier credo. Pero también son una mancomunidad religiosa en lo concerniente a la creencia general de que la ciudadanía necesita una base verdaderamente religiosa."
Y Maritain añade: "Esta descripción de los Estados Unidos es suficientemente clara y sencilla. Con respecto a mi propia experiencia personal sólo añadiré que la primera vez que oí al presidente de los Estados Unidos (era Franklin Roosevelt), hablando por radio, dirigir una oración a Dios , de pronto comprendí que la expresión "separación de la iglesia y del estado" no tiene el mismo significado en Francia y en los Estados Unidos."
"No me habría sorprendido tanto si hubiese prestado atención al hecho de que el mismo Congreso que escribió en la Constitución el principio de separación de estado e iglesia en términos nada ambiguos: el Congreso no dictará leyes con respecto al establecimiento de una religión o prohibiendo su libre ejercicio, estableció también, como cosa normal, la existencia de capellanes para ambas Cámaras , y también aprobó el nombramiento y pago de capellanes del ejército."
"Mucho más allá de las influencias recibidas de Locke o de la Ilustración del siglo XVIII, la Constitución de los Estados Unidos está hondamente enraizada, como dije en otro libro, en la antigua herencia de pensamiento y civilización cristianos. Podemos describirla como un sobresaliente documento laico cristiano coloreado con la filosofía del momento. La idea de hacer que la sociedad humana se aparte de Dios y de cualquier fe religiosa repugna básicamente al espíritu y la inspiración de este gran documento político cristiano. El Día de Acción de Gracias, la oración pública, la invocación del nombre de Dios en ocasión de cualquier ceremonia oficial importante, son manifestaciones, en la conducta práctica del país, de este mismo espíritu e inspiración. Los Padres Fundadores no eran ni metafísicos ni teólogos, pero su filosofía de la vida y su filosofía política, su noción de ley natural y de derechos humanos, estaban penetrados de conceptos trabajados por la razón cristiana y respaldados por un sentimiento religioso inconmovible."
"Así es que una inspiración religiosa, hondamente enraizada, algunas veces oculta, algunas veces inconsciente, pero siempre real y viva, está encarnada en la vida temporal, secular y laica de este país, y este hecho no parece causar especial incomodidad a los que no tienen convicciones religiosas o a los que son decididamente ateos... La tendencia antagónica hacia el secularismo, por poderosa que pueda ser, no parece que logrará arrancarle a la civilización de los Estados Unidos la inspiración religiosa..."